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A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
La torre del antiguo castillo de Calvera o casa Castell formó parte de una vivienda habitada hasta la década de 1970, y que en la actualidad está en estado ruinoso, subsistiendo parte de sus paramentos adosados a la torre donde puede observarse la configuración de su estructura.
El acceso a la casa y a la torre se realiza a través de una rampa que asciende hasta la desaparecida puerta de ingreso; bajo la rampa se conserva un subterráneo abovedado destinado a bodegas y caballerizas. La rampa da paso a las ruinas de la antigua casa donde subsiste parte de su estructura externa de muros de mampostería. Esta superficie es de planta irregular, donde con el paso de los siglos se fueron levantando distintos edificios, como corrales y viviendas. En los muros externos del paramento norte se observan dos saeteras, una visible y la otra situada entre las ruinas de una estancia.
En un extremo del edificio se alza la torre, visible desde varios kilómetros de distancia desde la carretera de acceso a la localidad, cuya volumetría destaca del resto del caserío con más empaque y robustez que la torre de la iglesia parroquial.
La torre es de planta rectangular y cuenta con tres pisos de altura, que le confieren una envergadura de alrededor de diez metros. Es de obra de mampostería y sillarejo y mide en torno a seis por siete metros de lados exteriores, con unos paramentos de casi un metro de grosor, dejando al interior un espacio utilizable muy reducido.
La planta baja de la torre se cubre con bóveda de medio cañón, y no cuenta con ningún vano de iluminación, se accede a la misma a través de una puerta adintelada por la que se llega desde de las ruinas de la antigua vivienda adosada a la torre.
Esta planta cuenta con una apertura cenital cuadrada, rellena de lajas, lo cual indica que la planta baja de la torre podía ser ciega, y que la puerta actual fue de apertura posterior, como acceso desde la vivienda.En el primer piso se abre una ventana de asiento orientada al oeste. Sobre ella se levantaba el segundo piso apoyado en un forjado de madera y donde se abre una ventana al sur. Se desconoce como pudo ser su remate, quizá almenado, aunque en fotografías de hace unas décadas se observan vanos adintelados reforzados con sillar en algunos de sus paramentos y cubierta sobre un alero posiblemente de madera. En la actualidad se han cegado dichas ventanas y el remate se presenta con un tejado a cuatro aguas. Exteriormente sus muros se presentan enfoscados y enlucidos, aunque esta obra se realizó hace algunas décadas. En el paramento inmediato a la torre por su lado norte, correspondiente a un muro de la mansión se observan dos aspilleras de dintel escalonado y alféizar derramado al interior.
Si bien fue Zaragoza la ciudad donde se inició con gran fuerza el modernismo a comienzos del siglo XX, será sin embargo en Teruel donde alcanzó su apogeo y donde se concentran los edificios más audaces e innovadores del nuevo estilo. Y todo ello gracias al talento y la creatividad de un solo hombre, el arquitecto catalán Pablo Monguió, que entre 1908 y 1916 renovó su casco histórico con edificios que todavía hoy sorprenden por su exuberante originalidad. Como también sorprende, con su combinación de modernismo “racionalista” e historicismo, el Círculo Oscense, una de las escasas muestras de este estilo que podemos encontrar en otras ciudades aragonesas.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002